Pocos dirían después de escuchar a The Pacifics que quien recicla estos clásicos del R&B y rocknroll son unos chicos irlandeses de apenas veinte primaveras. Rodeados de discos, cartuchos de SEGA y máquinas de videojuegos de los 80, anoche presentaron en Da R.A.G.E. su EP debut The Pacifics Play Favourites, por deducción una pequeña colección de versiones, grabadas en mono, de sus temas preferidos, todos de los 50 y 60: You Can't Judge A Book By Looking At The Cover (Bo Diddley), Lucille (Collins-Penniman, Little Richard), Baby It's You (Burt Bucharach, The Shirelles) y I'm Talking About You (Chuck Berry). Ataviados con su habitual chaleco y corbata, y con la palidez ineludible en estas tierras, el cuarteto irradia el entusiasmo de las bandas beat que se forjaron en Hamburgo, de ahí la tipografía gótica alemana empleada en logo y título del EP, y el nombre de su propio estudio/sello Mistkäfer Records.
Además de los cuatro temas del EP, también tocaron Maybellene de Chuck Berry y se atrevieron con Folsom Prison Blues de Johnny Cash, I've Got A Woman de Ray Charles o Comanche de Link Wray entre otros. Todos ellos grandes temas y muy buenas versiones salpicadas de british beat. Su directo no solo es de lo más divertido sino también sencillamente demoledor, una fiesta de guitarras ensorcededoras, los aullidos propios de la época dorada del R&B y como colofón del show, equipos destrozados y todos por los suelos. Es de esperar que con la cantidad de temas que tocaron, podamos disfrutar de un LP muy pronto y quizás también de algún tema propio.
Entre tupés, flequillos y dobladillos, vestidos y camisas vintage esperamos cerca de tres cuartos de hora a que apareciera en escena la familia Durham. Antes, vimos a Angie MacLaughlin y Gary Fitzpatrick, este último conocido en Dublín como miembro de la banda folk Sick & Indigent Song Club y sus shows en el Ha' Penny Bridge Inn. En esta ocasión tocaron juntos de nuevo como Great Western Squares, duo extinto desde hace más de una década.
Aunque se valgan solitos, celebro que los jóvenes multi-instrumentalistas vinieran de Londres escoltados por sus padres, Graeme Durham (ukelele y banjo) e Ingrid Weiss (contrabajo y bajo). En cuanto a los vástagos, resumamos diciendo que pilotan casi todo lo demás con lo que una banda puede hacer rock & roll, R&B, blues, country, hillbilly, swing... Es casi circense verles intercambiar posiciones e instrumentos después de prácticamente cada canción.
Me parecieron saladísimas las hermanas... Seguramente no sea el único al que le den morbo esa expresión de mala ostia y esos rasgos agitanados mientras sacuden lo que tengan a mano a ritmo de casi espásmicos movimientos. No obstante si tuviera que quedarme con una, creo que sería la menor [que nadie me malinterprete], Daisy, quien parece un punto por encima de su hermana en cuanto a actitud y potencia de voz pese que el timbre de ambas sea virtualmente idéntico - en una canción llegaron a alternar partes de los mismos versos como haciéndolo aún más evidente. Sin embargo, el chaval juega claramente en otra liga, su destreza a la guitarra y el piano es sencillamente acojonante... y qué clase que tiene...
Como invitado especial tuvieron al trompetista jamaicano Eddie "Tan Tan" Thornton para tocar I'm So Sorry, una joya de puro ska y primer single de su segundo álbum, Smoking in Heaven, a la venta el próximo 30 de mayo.
Ahí va el único vídeo que mi cámara fue capaz de grabar con calidad medianamente aceptable.
“Amazingly authentic 60’s-Nuggets-style Garage Punk reflecting the one tiny ray of hope from the stygian dark hopeless madness of the asylum we like to call the 21st Century.” – Little Steven Van Zandt.
La mención del guitarrista de Bruce Springsteen, o para ignorantes como yo el consiglierede Tony Soprano, parece ser una buena carta de presentación de Psych Ward, disco debut de la banda garagera de Dublín The Urges. Aunque el álbum fue editado en 2007, año en el que aterricé en la capital irlandesa, hace solo unos meses que supe de ellos por primera vez; exactamente cuando escuché el formidable The Urges Theme, momento desde el cuál me aseguré de no perderme su próximo bolo en Dublín. El sábado pasado pude por fin hacerlo en The Pint, donde desde el 5 de Marzo tienen lugar los "Beyond Hip Saturdays", nombre del club night en el que varios grupos de la ciudad tienen opción de mostrar sus bondades con el aliciente para el público de entrada gratis y pintas a 3 euros, ¿se puede pedir algo más?. La del sábado fue una gran noche de rock & roll y beat de la mano de The Pacifics [buenísimos], y la psicodelia y garage de The Urges.
Aquí dejo la edición original de Psych Ward, adquirida de la propia banda tras el show.
Dos años y medio han pasado desde que grabase al señor Niall C. Lawlor en la calle Grafton de Dublin. La semana pasada tuve oportunidad de volver a disfrutar de su slide y, para mi sorpresa, también de su voz, que hasta ahora era inédita para mí. Fue en el Mercantile, donde tocó como artista invitado de Ali & The DTs, la banda de soul blues punk comandada por el talento inconmensurable de Ali De Mora de la que hablaré próximamente.
Atrás quedan su años cantando en el pub Bruxelles de Dublín y anunciando palitos de pescado Findus. Imelda May sigue saboreando las mieles del éxito con su álbum Mayhem y qué mejor que pasarse por casa de vez en cuando para celebrarlo con su gente. Ya me la perdí en el festival Actual de 2010 y no quería dejar pasar la oportunidad de asistir a un concierto suyo en el barrio que la vio crecer, el suburbio obrero dublinés The Liberties. Y se notaba que jugaba en casa, esos gritos que le propinaban debían provenir de fieles y colegones de toda la vida. La media de edad, no obstante, debía de rondar los 50 (posiblemente me quede corto) así que deduzco que también habían de concurrir vecinos y amiguetes de la familia. Las mejores entradas eran para su sobrino, a quien le pusieron en serios aprietos al cantarle el cumpleaños feliz, y para su padre, quien tuvo ocasión de acaparar focos y aplausos mientras besaba en su estampada camiseta negra el famoso tupé dorado de su hija.
El momento álgido de la noche, para mí, la dedicación del legendario Dirty Old Town al inigualable Shane MacGowan.
Dejo mi grabación de I´m Alive, y también un "vídeo" del genial dueto formado con Lou Reed a finales del año pasado para la grabación del single Kintesh Town Waltz.
Hace un par de meses hablé sobre el último álbum de Unnatural Helpers, Cracked Love & Other Drugs - sin duda mi disco de este año que acaba -, y de su concierto como banda invitada de Mudhoney en el Button Factory de Dublín. Hoy sin embargo lo hago más brevemente sobre su álbum debut, titulado Unnatural Helpers, donde se empezó a fraguar el plan de Dean Whitmore, cuyas líneas maestras se basan en aquello de lo bueno, si breve, ... antes acabo. El álbum homónimotiene 13 temas con una duración total de 17' 39", ahí queda eso. Vamos, perfecto para darle la vuelta mientras te preparas para una noche de rock & roll.
Las 11 caras que ilustran la contraportada del digipack reflejan la miríada de gente que ha formado parte de la banda de alguna manera..., un cachondeo, como atestiguan unos créditos en los que se mofan de los coros de uno o de la trompeta del otro, incluso en apariencia sin recordar quién tocaba qué en algunos temas. Por mí estupendo mientras me hagan feliz con pelotazos como Lights Down Low, Gettin's Classy, Mr. Children,Con-Monk y Ugly Things.
Cracked Love & Other Drugs tiene un sonido más evolucionado, maduro y un punto más melódico que su predecesor pero sin que la guitarra pierda una pizca de músculo. Unnatural Helpers es más corto, más barato, más marrano, más punk.
Si algo me mantiene vivo en Dublín, a parte de novia y amigos, es la agitada escena musical de esta ciudad que en ocasiones te coge de improviso en el lugar menos pensado. Como el otro día, cuando entrando al O'Reilly's Sub Lounge (sub de subterráneo, pues está situado justo debajo de la estación de tren de Tara Street, y lounge porque, en principio, es un lugar tranquilo), estaba tocando el grupo irlandés de metal Lluther absolutamente gratis. Bien es verdad que no tenía ni idea de quiénes eran estos tipos y que nunca he sido lo que yo llamo un hijo del metal, pero reconozco que una vez allí, entre tanta gente de negro en la noche de Halloween, casi me sentí un gótico más de ésos. Hablé con la madre del bajista (muy orgullosa ella), así como con la novia (española) de otro miembro de la banda, quien me dio permiso para poner ésto en descarga,
Según wikipedia, en 2005 firmaron por EMI, con la que lanzaron Agents of Empire, mezclado y masterizado por el ingeniero de sonido de Muse entre otros.
Recomiendo escuchar Rise of the Reptile King, Enough u otros de sus temas nuevos en su myspace o darse un voltio por YouTube y, si lo que escuches te convence, descárgate el disco aquí y anímate a verlos en directo si algún día caen por tu pueblo.
Sold out, el cartel que augura un gran show, y también vapores etílicos, empujones, cerveza ajena en tu ropa, lucha encarnizada por la pole y visitas justas a la barra. Todo esto abundó el pasado miércoles en Tripod (Dublín) para ver a Patrick Carney y Dan Auerbach, aka The Black Keys.
Los de Ohio vinieron a presentar su última entrega, Brothers, a mi juicio un ejemplo de diversidad y exploración estilística en el que continúan en progresivo distanciamiento del blues-rock purista y sonido lo-fi de sus inicios, ya palpable en Attack & Release, para abrazar otras posibilidades en la producción de la mano de Mark Neill y Danger Mouse y géneros como el funk, la psicodelia, el soul o el rhythm & blues.
Me mataba la curiosidad por ver cómo el dúo se las ingeniaba para tocar en inferioridad numérica canciones grabadas con algo más que una guitarra y una batería: bajo, teclado, maracas, electrónica y hasta el clave se suman a los instrumentos principales de Carney y Auerbach en el estudio Muscle Shoals. ¿La solución? Ningún misterio: dos hombres más subieron al escenario después de que la pareja abriera el concierto desempolvando algunos de sus temas clásicos, entre ellos Thickfreakness, Girl Is On My Mind, Your Touch o el gran 10 A.M. Automatic.
Con la muchedumbre ya revuelta, los temas de su sexto LP fueron dando forma a un concierto que resultó corto (alrededor de una hora) pero genial. El falseto de Dan Auerbach en Everlasting Light ganó poder evocador en directo. Entre tanto sudor y cerveza caliente, moló mucho sentir el aire soul-funk de Sinister Kid, aunque haber visto los morritos de Nicole Wray en los coros hubiera apretado braguetas.
Tighten Up, producido por el ya mencionado Danger Mouse, el enigmático y agónico Too Afraid To LoveYou, junto con temas que solo me recuerdan a ellos mismos como Howlin For You o She's Long Gone también sonaron en el Tripod. Sin embargo, previsiblemente, cerraron con I Got Mine y dejaron en el tintero, y esto no se lo perdono, dos temazos de Brothers como son The Only One, impregnado de psicodelia camboyana (véase Dengue Fever), o Unknown Brother, un chute de melancolía.
Al menos, eso sí, tocaron Ten Cent Pistol, del que me flipa la influencia del Ethiojazz de Mulatu Astatké. Aquí dejo mi grabación de este temita.
Amor a primera vista. Unnatural Helpers es la pedazo de banda que ha acompañado a Mudhoney desde Seattle en su gira por Irlanda y Reino Unido. El pasado 1 de Octubre, un tal Dean Whitmore me conquistó en tiempo récord, aunque he de decir que después de varios zumos de cebada no opuse demasiada resistencia. Cuatro temas me bastaron para largarme directo a por el cd de rigor y otra birrica. Así es a fin de cuentas como les gusta hacérselo: nada de ñoñerías, solos ni más dialéctica que lo estrictamente necesario: en los tres cuartos de hora que tocaron fusilaron al respetable con un repertorio frenético de temas, fue una descarga incesante de energía, un tema tras otro sin descanso alguno.
Su segundo álbum (que no larga duración), Cracked Love & Other Drugs, se lo ventilan en menos de media hora de garage y punk-rock repartida en nada menos que 15 temas de los que solo 5 sobrepasan los 2 minutitos...
Dean Whitmore es el líder, cerebro, ritmo y voz cantante. Sentado y atado a la batería sin poder hacer el macarra como seguramente quisiera parece no tener más remedio que desfogarse aporreando más fuerte y berreando con más mala leche. Un berrido que por cierto me recuerda en algunos temas al doloroso aullido de Kurt Cobain o al rugido de Mark Arm. Guitarra rítmica, guitarra solista y bajo completan este cuarteto que solo cuenta con Dean Whitmore como miembro permanente.
En Cracked Love & Other Drugs no hay canción que me sobre, si acaso me quedo con ganas de más, aunque está demostrado que a veces es mejor así. Una de mis favoritas es Brainstroke, en la que me recuerdan bastante a The Undertones. En Claim It Mine, Every Record Straight Tonight y en The Truth About You dejan clara su procedencia con un sonido cercano al grunge mientras que I Don't Belong To You, Vox Humana, Tell Me That You Wanna,Girl In The Window y She Was Your Girlfriend son sencillamente temazos de garage y punk rock donde al menos yo atisbo a bandas tan dispares como The Sonics, The Spaceshits, The Night Marchers, The Cynics o The Black Lips, aunque aun no he dado con un grupo al que se parezcan de verdad. Para acabar, también me gustan mucho Brave Dumb Face y Wayward Eye, donde el beat, riffs surf y energía punk no puedo evitar asociar al Surf Song Soft Love de los riojanos Funny Roman Numbers.
Desde hace un tiempo intento no volver de un viaje sin al menos un esténcil en la tarjeta de memoria. Estos sencillos grafitis a menudo utilizan iconografía popular y celebrities como símbolos de protesta contracultural o simplemente para decorar las calles de una ciudad. Pese a que el esténcil ha existido desde hace miles de años, su aplicación mediante grafiti en un entorno público lo conviertieron en una forma de manifestación del street y el underground art. Debajo podéis ver un collage formado por esténcils que he encontrado en ciudades como Madrid, Granada, Atenas, Nápoles, Roma, Ginebra, Dublín y Torun (Polonia).
En este post quiero mostrar el trabajo de un hombre que suele vender posters de temática principalmente musical en la zona de Temple Bar de Dublín algunos fines de semana. Son impresiones de calidad hechas a mano con la técnica de la serigrafía y con muy buen gusto tanto en los músicos como en los diseños escogidos (normalmente carteles de conciertos o portadas de discos), en los colores y en el soporte (cartulina de 360 gr.). Cada color se imprime por separado utilizando tintas con base de agua. La densidad de color es lo que diferencia éstas de las impresiones en serie.
La última vez que vi sus posters en una pared de la calle había dejado a un muchacho encargado del chiringuito; éste me explicó el proceso de impresión y me acabó vendiendo dos, no sin hacerme la 13-14 con las vueltas al aplicarme un descuento que se acabó quedando el mozo por no tener cambio. Le pregunté si el chico que los hace tiene algún sitio web, blog o algo por el estilo. Y la respuesta es: www.deltaposters.com.
El website deja bastante que desear pero tampoco le hace falta mucho más. Lo más significativo es que incluye un calendario con los días que andará al pie del cañón para hacer un poco de caja y permite hacer pedidos online (no se si los envía al extranjero pero mientras el comprador pague los gastos de envío no creo que tenga inconveniente). Éstos de aquí abajo son los que ya decoran las paredes de mi casa. A que molan?
Es el jefe, o al menos un jefe. No hay mucho más que decir sobre alguien del que ya se ha escrito demasiado en muy poco tiempo así que es difícil aportar nada nuevo. Solo animo a quien tenga la opción de ir a ver a Seasick Steve, que no se lo piense y ponga tierra de por medio para tenerlo cuanto más cerca mejor. Me lo perdí en el Werchter Rock por cosas de los festivales y las actuaciones paralelas, pero esta vez no se me podría escapar.
Segundo día consecutivo de concierto del casi septenario Steven Gene Wold en Vicar Street. Segundo lleno. Dos horas de blues de raíces e historias de vagabundos, de perros y guitarras, aullidos y baterías. Seasick Steve lució repertorio de calidad y guitarras destartaladas. A una cuerda ofreció "Diddley Bo", la canción con la que rinde homenaje a esa guitarra hecha con una tabla, un alambre y una lata. Y a tres cuerdas, con su Three-String Trance Wonder, tocó Seasick Boogie o Thunderbird entre otras. Como buen bluesman que es demostró que contar historias (cuanto más tristes mejor) es algo congénito de la música del Misisipi. Entre sus historias cantadas y narradas tuvo una para el público irlandés: fue en Belfast donde después de haber sopesado quedarse en casa, acudió o tocar ante una audiencia entregada a su talento, decidiendo así que seguiría probando suerte. Y ésta llegó, joder que si llegó.
Lo que pasa es que ese sentido del humor pierde un poco la magia si te paras a pensar que el hombre va explotando la historia de su vida en una ciudad tras otra, contando las mismas anécdotas allá donde va mientras se llena los bolsillos con tanto dinero que podría comprar las calles donde dormía. Me parece de puta madre, que conste, pero a la vez un tanto contradictorio. El batería en cambio no dijo ni mu, un pedazo de percusionista que acabó dejando el escenario al borde del desmayo, así que Seasick Steve tuvo que acabar la labor él solito. Varios vídeos grabé hasta que Steve me puso en evidencia - con razón - diciendo algo así como: Sin que me parezca mal, no deja de ser curioso ver desde el escenario a un montón de gente que viene hasta aquí para ver un show a través de una pantalla.
Dejo el vídeo de Seasick Boogie, con la que abrió el concierto:
Se gasta una fila un tanto flamenca Federico Aubele con su camisa, chaleco y pelo crespo. No hay mucho de flamenco en su música sin embargo; notas de acento hispano sobre voces nacidas de la sensualidad americana.
En esta sesión acústica en The Academy 2, Dublín, el bonaerense estuvo acompañado por Natalia Claver, ternura y sensualidad extrema. Eché un poco en falta la eletrónica que me enganchó a Gran Hotel Buenos Aires, su álbum debut editado en 2003. El tango con bases dub, la guitarra latina junto a ilusorios efectos hipnóticos le hacen un autor distinto. Sin embargo, en su versión acústica, las canciones seguían conteniendo la esencia de su música, seguían sonando a él.
Esperaba pocos seguidores de Federico Aubele en una ciudad donde la oferta musical suele estar dominada por la escena anglo-sajona. Pero no me esperaba que la audencia no sobrepasase la quincena. Y supongo que más de uno habría en mi misma tesitura, que sin ser un fanático de Federico Aubele le apetecía un concierto sentado, un concierto para relajarse escuchando, para escuchar relajándose. Me senté al lado de la puerta por la que entraban y salían los dos boludos, justo en frente de los dos escalones que separan el valor y grandeza del artista de la menudencia del público. Pues poco le falto a Federico para cubrirse de gloria camino al backstage; el hombre estuvo a puntito de escoñarse al bajar los escalones. Una pena no haberlo grabado.
Por el módico precio de 15 Euros pude disfrutar de 4 horas de música étnica en el Festival of World Cultures de Dun Laoghaire, Co. Dublin, el pasado fin de semana. Fue en el Hotel Kingston y aunque los tickets estaban agotados se estaba muy a gustito allí dentro: asiento, mesa y cerveza para todos, qué más se puede pedir.
En este vídeo vemos a los Dhoad Gypsies of Rajasthan con Amrat Hussain, un (por lo visto) genio del tabla, y Robbie Harris, uno de los amigos de Emer Mayock & Friends saliéndose con el bodhrán, un instrumento de percusión irlandés. Para quien se pregunte qué quieren decir los precusionistas de tabla cuando parecen entrar en trance entonando impronunciables chikitkis chikitakas, puede consultar wikipedia como he hecho yo.
En directo, claro está, moló mucho más pues el sonido, como siempre, es un poco o muy malo. Por cierto y para más inri, el idiota que dice uau uau uau soy yo, ya lo siento pero no pude contenerme...
No es mi grupo preferido pero con su último disco, "A Mad and Faithfull Telling", va escalando posiciones en mi larga short list. Al salir del concierto con su primer LP en la mano al precio amigo de 10 Euros caí en la cuenta de que casi por casualidad es la tercera vez que los veía en directo; joder, el grupo al que más veces he visto, y pensé...¿cómo así? creo que la respuesta es porque Devotchka, que significa muchacha en ruso, tienen un directo divertidísimo, emotivo, heterogéneo y ¡barato!
Acudí a verlos por primera vez al Palacio de Deportes de Logroño, uno de los lugares de reunión del Actual, muy atraído por lo que el programa decía de ellos y por la descarga y escuchas varias del álbum "How it Ends" que precedieron al concierto. Salí de allí encantado, creo que hace cerca de 3 años de aquello. Verano de 2008, festival Open'er en Gdynia, Polonia: los veo durante un ratito más largo de lo pensado; en otro escenario tocaban los Raconteurs y por nada del mundo quería perderme a Jack White aunque fuera con una banda que sin estar nada mal da la sensación de no querer hacer más de 2 temas buenos de verdad por entrega. Me los perdí de todos modos; llegamos tarde por pararnos a ver a Devotchka y por las pateadas que había entre escenarios (hago un llamamiento a los organizadores para que allanen el recinto; andando a tientas por un patatal te dejas media birra por el camino, mala labor). La tercera vez y espero que no última fue en el Crawdaddy de Dublín, que debe su nombre al garito londinense donde empezaron a hacer ruido varias leyendas británicas incluyendo a los Rolling y los Yardbirds. Entramos por la patilla, lo cuál siempre da buen rollo, aunque el precio de 20 Euros no nos hubiera echado atrás de no haber tenido enchufe en la puerta. Era una sala pequeña, muy pequeña - dudo que ahí dentro quepan más de cincuenta personas - y la atmósfera que se respiraba de lo más acojerdora. Saben que pueden llenar locales mucho más grandes, pero parece que habiendo tocado en el mismo local el año pasado eligieron repetir por una razón, el tamaño importa. Después de haberlos visto en distintas guisas, creo que donde de veras disfrutan es en pequeños clubs donde caldean el ambiente al segundo.
El vídeo no es de mucha calidad para variar, pero espero que anime a quien tenga oportunidad de ir a ver a una banda de músicos multi-instrumentalistas que regalan melodías preciosas, ritmos pegadizos y letras castizas.
Saltaba a la vista, o mejor, al oído, que el blues boy from Memphis Tennessee no suena tan bien con Su Banda como lo hace con los Drive By Truckers, con quienes hace escasos meses Booker T Jones editó su último álbum, Potato Hole, veinte años después de su anterior trabajo (si mis pesquisas no son erróneas) y con la colaboración de la leyenda viva Neil Young. Ni que decir tiene que tampoco sonaban, ni de lejos, como los MG's, pero es lo que había y había que ir a verlos.
La sala, Vicar Street, de sentada rompe-espaldas obligada, resultó de lo más sosa para el cocktail de blues, soul y funky bailongo de Booker T pasado por la batidora rock de los músicos que le acompañaban en esta ocasión. Tampoco es que fuesen malos, pero un baterista rastafari marcándose como si aporrease hardcore era una imagen un poco dañina a la vista ya de entrada. Los guitarristas eran muy buenos, en especial el que podéis ver en el vídeo con un sombrerico habanero; el otro tardó demasiado en ajustar el sonido de su juguete pero lo acabó bordando. El bajista cumplió, sin más, como los demás, pero (y a los hechos me remito) escúchese con detenimiento la entrada en escena de los cuatro mozos tras la melodía del maestro en Time is Tight... da pa trás, coño! También hay que tener en cuenta que el micro de la cámara con la que grabé los vídeos no es ninguna maravilla, así que no todo lo que suena mal es culpa de los chavales. Por cierto, disculpas por el protagonismo de la calva del de enfrente, pero entre que se me cansaba el brazo por momentos y que no quería joder la noche al de detrás, el viejuno sale más de lo esperado. Otra cosa, y esto sí que moló mucho, la media de edad debía de andar por los 50, de hecho el mencionado viejuno de delante de mí, sobrepasaba los 70 fijo.
Un lujo escuchar al señor Booker T introduciendo y dedicando los temas. Un recuerdo imborrable: la dedicatoria a su amigo Otis Redding del tema The dock of the bay, que todo el respetable acabó silbando como cierre del concierto.
Vino el 15 de diciembre y llegó el día de ver a mis desconocidos favoritos. Una buna dosis de ska y baile saltimbanqui para templar el ánimo y combatir el frío helador de la noche dublinesa. Pese a que llevo escuchándolos desde que mi colega Casti me habló de ellos hace ya...bufff, bastantes añitos -ahora que lo pienso-, nunca me dio por descubrir las caras que se hallan detrás de esta música que transmite un buen rollo de lo más contagioso.
Antes de que subieran al escenario, Gosia y yo nos sentábamos en un sofá delante de una pinta de cerveza con la que con toda seguridad rebasé el tiempo aconsejado para su consumo en óptimas condiciones. Hechos polvo de días anteriores un tanto revueltos e intensos pero con ganas de ver a todos unos pioneros del ska aguantamos a la banda invitada que, aunque eran muy buenos, se extendieron más de lo que el respetable deseaba. Así las cosas, saltaron (es un decir) al escenario los legendarios Skatalites con solo tres de los miembros fundadores: Lester Sterling (saxo) y Lloyd Knibb (batería). Dos de los saxofonistas, Sterling (saxo alto) y Cedric "Im" Brooks (saxo tenor), mostraron igual maestría y desigual estado de ánimo. El primero, aunque con permanente sonrisa afable y bonachona en su cara, miraba la hora a cada rato, no se si calculando el repertorio que les quedaba por tocar o esperando la hora de irse a dormir. El segundo se marcaba unos pasos de baile con una clase y alegría que más quisiera yo y controlaba el pulso del respetable a su antojo. Una lástima que el trompetista Johnny "Dizzy" Moore pasara a mejor vida el pasado mes de agosto pues su recambio, probablemente el más joven de la banda, derrochó simpatía pero en ocasiones no estuvo a la altura. Me gustó especialemente el trombonista, cuyo nombre no he sido capaz de encontrar.
Empezando con Freedom Sound nos metieron a todos en el buche. Naturalmente, no tenían nada que demostrar; un puñado de blancos entre los 20 y los 40 no son nadie para juzgar la categoría de una banda que creó y extendió un nuevo género musical, el ska y dio lugar a otros como el rocksteady, el reggae, el dub o hasta el dancehall, algunos de los cuáles también han cultivado ellos mismos o con colaboraciones con otros artistas jamaicanos, como las de Tommy McCook con los Upsetters o Johhny"Dizzy" Moore con Bob Marley and The Wailers.
A lo que iba, hubo mucho ska cargadito de jazz y de swing y mucho rocksteady también. El gordifú de Sterling se encargó de hacer un recorrido por la música de raíces jamaicanas presentando cada tema con una breve introducción conceptual al género al que pertenece. Algunas versiones inconfundibles, como I should have known better de los Beatles o Take Five de Dave Brubeck Quartet. Y temas míticos como Simmer Down y, si mal no recuerdo, Latin Goes Ska más otros que no conocía. Los vídeos que dejo en este post son las grabaciones que hice de Freedom Sound, con la que abrieron el concierto, y James Bond Theme, que grabé como buenamente pude entre los brincos de la peña.
Os dejo dos videos que he grabado hoy mismo de un tal Niall. C. Lawler, un pedazo de músico que habitualmente toca en la calle Grafton de Dublín y que incomprensiblemente, como muchos otros buenos buskers en esta ciudad, aún no ha llegado a ninguna parte. Aunque eso depende de lo que él entienda por ninguna parte porque, si con ese talento aún anda tocando en la calle y en pubs creo que la búsqueda del estrellato no se halla entre sus prioridades. Más bien debe tratarse de su propia elección, del camino que ha elegido para disfrutar y hacer disfrutar de su música. No obstante, gracias a su forma de ganarse la vida todo el mundo tiene entrada a su show. De ahí que sea tan fácil encontrarle en YouTube; basta con buscar por alguno de los atributos que describen su música + el lugar donde tiene su base, Dublin: slide guitar, bluegrass, country... son algunos de ellos. Suele también tocar la harmónica, aunque desafortunadamente no lo hizo esta vez.
Trabajando en el Floridita de Dublin tomé por costumbre bajar al ordenador para tomar nota del título de algún tema y también del nombre del grupo si es que se especificaba. Era un ordenador que reproducía música durante las horas de apertura del local. Día tras día nos tocaba escuchar la misma lista de reproducción. Cada día, a la misma hora, las mismas canciones que el día anterior. Una pesadilla. Aunque no tardé en darme cuenta de que entre las las 15 y las 17h. había buena música que coincidía con las horas de menos trabajo, por lo que era un rato para tomarse un pequeño respiro pues, Floridita es un local cubano donde la salsa es la sintonía.
Así, un día anoté el título Ethanopium. Buscando después en Internet dí con Dengue Fever (aunque más tarde descubrí, con el mismo método libreta-Internet, que Ethanopium se trataba de una versión del tema Yegelle Tezeta del genial Mulatu Astatké, del que tampoco había oido hablar antes y después tuve la suerte de ver en directo con su banda Ethiopiques). Bajé un par de discos del grupo y me pareció algo totalmente diferente al resto tanto por la música que hacen como por el idioma en el que cantan. Por lo leído, escriben las letras en inglés y luego las traducen al camboyano... Curioso.
Dengue Fever es una banda de Los Angeles que combina la música pop camboyana de los 60 y el rock psicodélico americano. Formado por 6 músicos, el grupo fue fundado por Ethan Holtzman y su hermano barbudo Zac después de un viaje del primero a Camboya, donde conoció a la pequeña y bella cantante de karaoke Chhom Nimol. La banda la completan el gigantesco bajista Senon Williams, el baterista Paul Smith y el percusionista Nappy G.
El pasado sábado 15 de Noviembre Dengue Fever tocaron en el Sugar Club, Dublín. El precio, 15 euros, me llamó mucho la atención hace un par de meses al ojear Ticketmaster, pues aquí en Dublín la variedad y la calidad se pagan como en ningún sitio, en muchas ocasiones injustificadamente. El Sugar Club tiene una pequeña pista de baile a los pies del escenario y una amplia zona de mesas con sofás dispuestas en hileras que mantienen vivo el recuerdo del Irish Film Theatre, que precedió al Sugar Club en este local. Muy bonita, muy cool, pero nada apropiada para conciertos mínimamente animados.
Al llegar, nos sentamos en el bordillo de la pista de baile donde comienza el auditorio, pues en éste no quedaba una triste mesa libre. Empezaron con desajustes de sonido y un poco descoorinados, pero en seguida entraron en calor. Con la segunda canción se ganaron los primeros aplausos, aún inmerecidos. Tras la tercera y la cuarta, pidieron al público (sin éxito) que bajara a bailar al grito de "this is free dance". Durante el quinto tema empecé a grabar un vídeo cuando una pareja saltó a la pista y empezó a bailar sin temor delante de toda la gente. Un minuto más tarde tuve que dejar de grabar porque me era imposible enfocar a los músicos detrás de toda la gente que fue bajando a bailar, contagiando poco a poco al resto hasta llenar la pequeña pista de baile.
La puesta en escena era tan genial como lo fue la actuación, con el mastodóntico bajista botando al lado de la bajita cantante que sacaba una potencia de voz arrolladora. La batería sonaba perfecta, rápida y muy contundente. El percusionista Nappy G. tuvo su solo a las congas y bongos. El guitarrista, seguro pero pasando desapercibido tras sus barbas bíblicas, tras el protagonismo rítmico del bajo y, sobre todo, de las melodías del tecladista.
Quien quiera oir algo distinto, que pregunte a su buscador por Dengue Fever. Ahí van unas fotillos del concierto.
Con más retraso del que tenía pensado subo dos videos con una calidad de imagen bastante pobre, compensada con creces por su contenido musical.
Corresponde a una grabación que hice en el Shebeen Chic, en George St., Dublin.
Una noche de pedo cualquiera hace un par de meses mi amigo y guitarrista amateur Brian deambulaba por la calle y paró a ver a este artista neocelandés de gran reputación en su tierra reconvertido a busker y músico de pub durante su estancia en Dublin. Su nombre es Luke Hurley y tiene una voz profunda y emotiva, un tornillo de menos y una habilidad pasmosa para tocar la guitarra de forma que parezcan dos. Después de pasar un rato escuchando sin pestañear a este hombre mientras grababa un vídeo con su teléfono móvil, Brian y Luke se dieron sus números para intercambiar masterclasses de guitarra por mundanas clases de iniciación de Microsoft Office, aunque tengo conocimiento de que ese intercambio aún no se ha producido.
Yo tuve el privilegio de presenciar este regalo para los oídos en el local que he nombrado al principio de este post.
Si a alguien le gusta puede entrar en su web
www.lukehurley.co.nz/, y si alguno está rondando o viviendo en Dublin, le aconsejo que se apresure a encontrar a este hombre los lunes en el Shebeen, pues según tengo entendido detesta esta ciudad y pronto hará las maletas si es que no las ha hecho ya.