6 may. 2012

Cormac McCarthy - The Road

Cormac McCarthy

"They began to come upon from time to time small cairns of rock by the roadside. They were signs in gypsy language, lost patterans. The first he'd seen in some while, common in the north, leading out of the looted and exhausted cities, hopeless messages to loved ones lost and dead. By then all stores of food had given out and murder was everywhere upon the land. The world soon to be largely populated by men who would eat your children in front of your eyes and the cities themselves held by cores of blackened looters who tunneled among the ruins and crawled from the rubble white of tooth and eye carrying charred and anonymous tins of food in nylon nets like shoppers in the commissaries of hell. The soft black tale blew through the streets like squid ink uncoiling along a sea floor and the cold crept down and the dark came early and the scavengers passing down the steep canyons with their torches trod silky holes in the drifted ash that closed behind them silently as eyes. Out on the roads the pilgrims sank down and fell over and died and the bleak and shrouded earth went trundling past the sun and returned again as trackless and as unremarked as the path of any nameless sisterworld in the ancient dark beyond."




27 dic. 2011

Edgar Allan Poe - Relatos Cómicos

Edgar Allan Poe

Como un León - Sátiras del Obispo Hall

Yo soy -o mejor dicho fui- un gran hombre; pero no soy ni el autor de Junius ni el Hombre de la Máscara de Hierro, ya que mi nombre, según tengo entendido, es el de Robert Jones, y nací en algún lugar de la ciudad de Fum-Fudge.

El primero acto de mi vida fue el de agarrarme la nariz con ambas manos. Mi madre, al verme, consideró que era un genio; mi padre se puso a llorar de alegría y me regaló un tratado de nasología. Antes de que empezara a usar pantalones ya me lo conocía a la perfección.

Empecé entonces a tantear mi camino en el terreno de las ciencias, y pronto comprendí que un hombre que tuviera una nariz lo suficientemente conspicua podría, por el simple expediente de seguirla, llegar a conseguir la filiación a los Leones. Pero mis intereses llegaban más allá de la teoría. Todas las mañanas le daba a mi probóscide un buen tirón y me tragaba media docena de copas de aguardiente.
Cuando fui mayor de edad, mi padre me preguntó un día si querría acompañarle a su estudio.

- Hijo mío -dijo una vez que nos hubimos sentado-,  ¿cuál es el objetivo final de tu existencia?
- Padre mío -le respondí-, el estudio de la Nasología.
- ¿Y qué es, Robert -me preguntó-, la Nasología?
- Señor -le dije-, es la Ciencia que estudia las Narices.
- ¿Y podrías explicarme -me dijo- cuál es el significado de una nariz?
- La nariz, padre mío -le dije muy conmovido-, ha sido definida de diversas formas por aproximadamente un millar de autores -en ese punto saqué mi reloj-. Es ya mediodía, sobre poco más o menos. De aquí a medianoche tendremos tiempo de repasar todas ellas. Por lo tanto, para empezar, la nariz, según Bartholinus, es aquella protuberancia, aquel bulto, aquella excrecencia, que...
- Ya es suficiente, Robert -me interrumpió el bondadoso anciano caballero-. Estoy asombrado por la extensión de tus conocimientos... te aseguro... por mi alma -aquí cerró los ojos, poniéndose la mano sobre el corazón-. ¡Ven aquí! -aquí me cogió del brazo-. Ya se puede considerar que tu educación ha sido completa; ya va siendo hora de que empieces a desenvolverte por tu cuenta, y lo mejor que puedes hacer es seguir a tu nariz... de modo que... de modo que... de modo que... -aquí me echó escaleras abajo de una patada, y salí por la puerta-. De modo que fuera de mi casa, ¡y que Dios te bendiga!

Al sentir en mí el divino afflatus consideré que aquel accidente había sido más afortunado que otra cosa. Decidí aceptar el consejo paterno. Decidí seguir a mi nariz. Le pequé uno o dos tirones allí mismo y más adelante escribí un panfleto de Nasología.


12 nov. 2011

Boris Vian - Escupiré sobre vuestra tumba

Boris Vian

Más de cuatro años me ha costado hacerme con un ejemplar de esta novela. No es que lo intentase sin descanso, pero durante este tiempo han sido muchas las ocasiones en las que pregunté por ella y otras tantas las librerías en las que erré en el intento.

Hoy, escribo sobre ella, cuatro años después de que Sara me la recomendase y un par de meses después de su fallecimiento, temprano, injusto, inaceptable. Quizás sea de mal gusto nombrar a Sara en un post bajo un título como el de éste. Para algunos seguramente lo sea. Pero Sara amaba la literatura, y amaba esta novela de la primera a la última letra. Nunca me dijo por qué debía leerla pero hoy lo se, y pienso en la impresión que debió causarle la lectura de este libro y especialmente de este fragmento a una persona con tanta sensibilidad por la belleza espiritual y tan acostumbrada, a la vez, al sufrimiento.

"Me volví a reír. Los latidos de mi corazón eran como golpes de martillo de forja y me temblaban las manos, y el brazo me sangraba mucho; un líquido viscoso me resbalaba por el antebrazo. [...] Había abierto los ojos de nuevo. Empezaba a clarear y se los veía brillar de lágrimas y de rabia. Me incliné hacia ella; creo que relinchaba como una especie de bestia, y ella se puso a chillar. Le mordí de lleno en la entrepierna. Me quedó la boca llena de sus pelitos, negros y duros; aflojé un poco y volví a empezar más abajo, donde era más tierno. Nadaba en su perfume, hasta allí llevaba, y apreté los dientes. Intenté taparle la boca con la mano, pero chillaba como un cerdo, con unos gritos que ponían la carne de gallina. Entonces apreté los dientes con todas mis fuerzas y me metí hasta el fondo. La sangre meaba en mi boca y ella se retorcía a pesar de las cuerdas. Yo tenía la cara llena de sangre y me eché un poco atrás, hasta quedar de rodillas. En mi vida había oído a una mjuer chillar así; de repente, me di cuenta de que me corría en los calzoncillos; fue una sacudida como no la había sentido nunca, pero tuve miedo de que viniera alguien. Encendí una cerilla y vi que sangraba a chorro. Entonces me puse a golpearla, al principio solo con el puño derecho, en la mandíbula, oía cómo se le iban quebrando los dientes y seguía golpeando, quería que dejara de gritar. Pegué más fuerte y luego recogí su falda, se la metí en la boca y me senté encima de su cabeza. Se revolvía como una lombriz. Nunca hubiera imaginado que tuviera tanto apego a la vida; hizo un movimiento tan violento que pensé que el antebrazo izquierdo se me desgajaba; me di cuenta de que estaba tan fuera de mí que la habría despellejado; entonces me levanté para rematarla a patadas y le puse el zapato en la garganta y me apoyé con todo mi peso. Cuando dejó de moverse sentí que me corría otra vez. Ahora me temblaban las rodillas, y tenía miedo de desvanecerme"

15 oct. 2011

Sunset Park

Paul Auster

- Ellen Brice -

She is standing in the front porch of the house, looking into the fog. It is Sunday morning, and the air outside is almost warm, too warm for the beginning of December, making it feel like a day from another season or another latitude, a damp, balmy sort of weather that reminds her of the tropics. When she looks across the street, the fog is so dense that a cemetery is invisible. A strange morning, she says to herself. The clouds have descended all the way to the ground, and the world has become invisible - which is neither a good thing nor a bad thing, she decides, merely strange.

It is early, early for a Sunday in any case, a few minutes past eleven o'clock, and Alice and Bing are still asleep in their beds on the second floor, but she is up at first light again as usual, even if there is little light to speak of on this dull, fog-saturated morning. She can't remember the last time she managed to sleep for six full hours, six uninterrumped hours without waking from a rough dream or discovering her eyes had opened at dawn, and she knows these sleep difficulties are a bad sign, an unmistakable warning of trouble ahead, but in spite of what her mother keeps telling her, she doesn't want to go back to the medication. Taking one of those pills is like swallowing a small dose of death. Once you start with those things, your days are turned into a numbing regimen of forgetfulness and confusion, and there isn't a moment when you don't feel your head is stuffed with cotton balls and wadded-up shreds of paper. She doesn't want to shut down her life in order to survive her life. She wants her senses to be awake, to think thoughts that don't vanish the moment they occur to her, to feel alive in all the ways she once felt alive. Crack-ups are off the agenda now. She can't allow herself to surrender anymore, but in spite of her efforts to hold her ground in the here and now, the pressure has been building up inside her again, and she is beginning to feel twinges of the old panic, the knot in her throat, the blood rushing too quickly through her veins, the clenched heart and frantic rhythms of hear pulse. Fear without an object, as Dr. Burnham once described it to her. No, she says to herself now: fear of dying without having lived.

9 oct. 2011

Manifiesto Comunista

Karl Marx, Friedrich Engels

La proclama del partido comunista, publicada en 1848 por encargo de la Liga de los Comunistas, incluye en su primer capítulo, Burgueses y Proletarios, una reflexión premonitoria que vale la pena leer por su similitud a la calamitosa situación de la sociedad (aún burguesa) actual. 

"Hemos visto, pues: los medios de producción y de comunicación sobre cuya base se formó la burguesía fueron creados en la sociedad feudal. Alcanzando cierto nivel de desarrollo de estos medios de producción y de comunicación, las relaciones conforme a las cuales producía e intercambiaba la sociedad feudal, la organización feudal de la agricultura y la manufactura, en una palabra, las relaciones de propiedad feudales, dejaron de corresponder a las fuerzas productivas ya desarrolladas. Estas relaciones de propiedad frenaban la producción, en lugar de favorecerla. Se convirtieron en otras tantas trabas. Hubo que romperlas, y las rompieron.

En su lugar, apareció la libre concurrencia, con la constitución social y política adecuada a ella, con la dominación económica y política de la clase burguesa.

Ante nuestros ojos se produce un movimiento parecido. Los medios de producción y comunicación, las relaciones de propiedad burguesas, la moderna sociedad burguesa, que tan espectaculares medios de producción y comunicación se ha sacado del sombrero, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias subterráneas que él mismo ha conjurado. Desde hace decenios, no es la historia de la industria y del comercio otra cosa que la historia de la rebelión de las modernas fuerzas productivas frente a las modernas relaciones de producción, frente a las relaciones de propiedad, que son las condiciones de vida de la burguesía y de su dominio. Basta mencionar las crisis comerciales, que en su periódica reaparición, cada vez más amenazante, cuestionan la existencia de la sociedad burguesa. En las crisis comerciales no sólo se destruye regularmente gran parte de lo producido, sino gran parte de las fuerzas productivas ya creadas. En las crisis se desata una epidemia social que en todas las épocas anteriores hubiera parecido como algo absurdo, la epidemia de la sobreproducción. La sociedad se halla de pronto retrotraída a un estado de momentánea barbarie; el hambre, la devastadora guerra general, parecen haberla privado de todas las provisiones; la industria, el comercio, parecen estar destruidos, y ¿por qué? Porque posee demasiada civilización, demasiadas provisiones, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas que tiene a su disposición no sirven ya para fomentar las relaciones de propiedad burguesas. Al contrario, se han vuelto demasiado poderosas para esas relaciones, que las frenan ahora; y tan pronto como superan ese freno, provocan el desorden en toda la sociedad burguesa, ponen en peligro la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas se han vuelto demasiado estrechas para abarcar la riqueza que han creado. ¿Cómo supera la crisis la burguesía? Por un lado, mediante la forzada destrucción de una masa de fuerzas productivas; por otro, conquistando nuevos mercados y explotando más a fondo los viejos. ¿De qué manera entonces? Preparando crisis mas universales y violentas y dosminuyendo los medios de prevenirlas.

Lar armas con las que la burguesía derribó el feudalismo se dirigen ahora contra la burguesía misma.

Pero la burguesía no solo ha forjado las armas que van a darle muerte; ha creado también a los hombres que van a manejarlas, los obreros modernos, los proletarios".

8 oct. 2011

Por Quien Doblan Las Camapas

Ernest Hemingway
 
La novela, publicada en 1940 bajo el título original For Whom The Bell Tolls, se desarrolla durante la Guerra Civil Española y narra la historia de un profesor de español que, procedente de Estados Unidos, llega a España para combatir del lado republicano como experto en explosivos y con la misión de volar un puente clave para la batalla de Segovia.

Hemingway presenció la guerra como corresponsal, siendo testigo de la crueldad de la contienda. Aunque él lo negase, hay, por lo visto, pasajes inspirados en hechos que pudieron suceder realmente. Sucediera o no, no puedo ocultar que me sorprendió el nivel de detalle y extensión con que Hemingway, afín a la ideología republicana, narra el linchamiento y ejecución de una multitud de partidiarios de los sublevados entre los que se encontraban civiles, cargos públicos y miembros de la iglesia. Es posible que el pasaje se base en lo acontecido en Ronda en 1936, cuando varios cientos de adeptos del bando fascista fueron despeñados tal y como narra el escritor norteamericano.

En un mercadillo de Dublín, me hice con una copia de la novela, de la editorial Penguin Books, impresa alrededor de 1970. No fue tarea fácil hacer una lectura medianamente fluida en un inglés repleto de arcaísmos lingüísticos y lo que es peor, de expresiones que Hemingway posiblemente trató de traducir literalmente, y no con mucho sentido, del español. Ahí van unos ejemplos:
"Go obscenity in the milk of thy cowardice".
"Oh, God and the Virgin, obscenity them in the milk of their filth". 
"Wash thy mouth out, old one. Thou must have much thirst with thy wounds".

Aunque también hay motivos para reírse un poco leyendo:
"What passes with that Inglés? What is he obscenitying off under that bridge? Vaya mandanga! Is he building a bridge or blowing one?".
"That all the cruts of Russian sucking swindlers should aid us now". He fired and said, Me cago en tal; I missed him again".

Tengo curiosidad por revisar una edición actual para comprobar si se han mantenido todos esos arcaísmos. 

12 jun. 2011

The Pacifics - The Pacifics Play Favourites

Pocos dirían después de escuchar a The Pacifics que quien recicla estos clásicos del R&B y rocknroll  son unos chicos irlandeses de apenas veinte primaveras. Rodeados de discos, cartuchos de SEGA y máquinas de videojuegos de los 80, anoche presentaron en Da R.A.G.E. su EP debut The Pacifics Play Favourites, por deducción una pequeña colección de versiones, grabadas en mono, de sus temas preferidos, todos de los 50 y 60: You Can't Judge A Book By Looking At The Cover (Bo Diddley), Lucille (Collins-Penniman, Little Richard), Baby It's You (Burt Bucharach, The Shirelles) y I'm Talking About You (Chuck Berry). Ataviados con su habitual chaleco y corbata, y con la palidez ineludible en estas tierras, el cuarteto irradia el entusiasmo de las bandas beat que se forjaron en Hamburgo, de ahí la tipografía gótica alemana empleada en logo y título del EP, y el nombre de su propio estudio/sello Mistkäfer Records.

Además de los cuatro temas del EP, también tocaron Maybellene de Chuck Berry y se atrevieron con Folsom Prison Blues de Johnny Cash, I've Got A Woman de Ray Charles o Comanche de Link Wray entre otros. Todos ellos grandes temas y muy buenas versiones salpicadas de british beat. Su directo no solo es de lo más divertido sino también sencillamente demoledor, una fiesta de guitarras ensorcededoras, los aullidos propios de la época dorada del R&B y como colofón del show, equipos destrozados y todos por los suelos. Es de esperar que con la cantidad de temas que tocaron, podamos disfrutar de un LP muy pronto y quizás también de algún tema propio.















Link de descarga (rapidshare)
  1. You Can't Judge A Book By Looking At The Cover
  2. Lucille
  3. Baby It's You
  4. I'm Talking About You
Output Format: wma
Bitrate: 128 kbps
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